FIESTAS DE SAN PASCUAL BAILÓN. EL ZARRÓN. ALMAZÁN 2019

FIESTA DEL ZARRÓN. Almazán (Soria) Fiesta declarada de Interés Turístico Regional. Los días 17 y 18 de mayo tiene lugar en Almazán una celebración popular ligada a los pastores que se conoce con el nombre de EL ZARRÓN. La fiesta reúne muchos elementos relacionados con los ritos ganaderos y es la manifestación folclórica más original y de mayor arraigo popular de la Villa. Se desarrolla durante la festividad de San Pascual Bailón, 17 de mayo, santo elegido patrón por los pastores y vinculada a la fundación de la Cofradía en 1816. El día de la fiesta, sale el santo en procesión custodiado por los mayordomos y acompañados por los danzantes. Mayordomos hay dos. El entrante acompaña y ayuda a zarrones y danzantes y ofrece su casa o un local a todos ellos. Asiste a todos los actos, junto con el Mayordomo saliente. El primero también es quien lanza al suelo los caramelos que los jóvenes intentan coger a pesar de los zarrones. Conserva durante un año su cargo-- En cuanto a los danzantes, están formados por parejas vestidas con el traje tradicional, que bailan durante todo el trayecto. El atuendo femenino o piñorra consiste en un justillo de terciopelo, una falda roja con galones negros, un delantal de picote (tela áspera y basta de pelo de cabra), medias blancas de lino o algodón y un mantillo o mantón de Manila. El hombre viste chaqueta corta de terciopelo negro, con cuello vuelto y botones de plata o bronce, y calzón corto, también de terciopelo, con medias de punto blancas, y alpargatas o albarcas de cuero y lleva castañuelas. A los danzantes les acompaña el Palillero, personaje que guía y acompasa con una castañuela el ritmo de la música. Porta a la espalda un saco con los palillos o palitroques utilizados para la danza del paloteo. Se requiere que antes haya sido danzante. Pero es el Zarrón, sin duda, el protagonista y la figura central de la fiesta. Los Zarrones representan a los pastores que cuidan el rebaño y visten recordando a los antiguos pastores de la zona: zamarra de piel, zahones o calzones de cuero marrón, polainas y albarcas. Un sombrero ancho cubre su cabeza, tocado con plumas de buitre o águila y rabos de zorro colgando por la parte posterior. En la mano llevan una zambomba o garrote unido por una cuerda a una funda alargada de lona o de cuero rellena de lana. Portan también una colodra, (cuerno de buey con tapadera de plata), en la que lleva la soparra (pan remojado en vino con azúcar y canela). Para ser zarrón hay que tener unas buenas condiciones físicas ya que a lo largo de la fiesta realizan muchas carreras persiguiendo a los jóvenes y pegándolos con sus zambombas. También danzan, en torno al grupo de danzantes, protegiendo el baile a la vez que despejan la calle. Todos llevan barba recordando la figura del pastor que se afeitaba cuando llegaba a su casa, después temporadas fuera de ella. Acabada la fiesta, y según la tradición, acuden al barbero quien les afeita a cambio de un poco de soparra. La comitiva y los protagonistas dan tres vueltas a la Plaza Mayor, el último acto llevará a todos los asistentes hasta la casa del mayordomo donde se efectúa el tradicional reparto de “soparra” ( mezcla de vino con azúcar, canela y pan remojado). En la salida de la plaza hacia casa del mayordomo, los jóvenes forman barreras en espera de que llegue el Zarrón para abrir camino mientras cantan la siguiente coplilla: “Tio Zarrón, Tio Maragón, las sopas de leche que ricas que son”

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